El sarro es una de las afecciones más comunes entre los pacientes de nuestra clínica dental en Córdoba. En nuestro artículo de esta semana vamos a darte una serie de consejos para evitar la acumulación de sarro y sus terribles consecuencias.

Cómo se genera el sarro

El sarro es la calcificación de la placa bacteriana. Es decir, aparece cuando la placa bacteriana, restos de alimentos y bacterias que se adhieren a nuestros dientes, se solidifica y se pega a nuestros dientes y encías.

Con el tiempo, y si no se elimina correctamente, el sarro puede adquirir tonos amarillentos e incluso marrones, estropeando notablemente la apariencia de los dientes, aunque tiene otras consecuencias bastantes más graves para nuestra salud dental que explicaremos más adelante.

Cómo eliminar y evitar el sarro

Podemos decir que la principal causa de la aparición de sarro es la falta de higiene dental o el uso incorrecto del cepillo. Por lo tanto, la primera recomendación que podemos dar para evitar el sarro es prestar especial atención al cepillado dental y complementarlo con el uso de enjuague e hilo dental.

De esta forma podremos limpiar las zonas de más difícil acceso de nuestra boca y así prevenir la acumulación de placa bacteriana.

Además de esto, existen ciertas costumbres que podemos eliminar de nuestro día a día para ayudarnos a combatirlo. Las más negativas son el consumo de alcohol y de bebidas azucaradas y el tabaco, responsables de la alteración del ph de la saliva, volviéndola más débil en su función antibacteriana y antibiótica.

No obstante, una vez que el sarro ha decidido instalarse en nuestros dientes y encías, solo una limpieza dental profesional llevada a cabo por un higienista especializado podrá acabar con el.

En Clínica Dental PCM contamos con un gran equipo de profesionales especialistas en limpieza y en tratamientos de raspado para los casos más severos de sarro.

Secuelas del sarro en la salud dental

Como hemos apuntado anteriormente, el sarro es muy fácil de detectar debido a que es claramente visible, haciendo que los dientes y encías parezcan sucios, incluso tras el habitual cepillado. El sarro también puede provocar halitosis, afectando a la autoestima personal del paciente.

Pero, sin duda, las secuelas más serias son la caries (provocada por el debilitamiento del esmalte dental) y enfermedades relacionadas con la inflamación de las encías, como la gingivitis y la periodontitis.